Fabulosa y angelical, la diva de los 60 Brigitte Bardot se calzaba unas zapatillas de ballet en la película Y Dios creó a la mujer . La actriz ponía de moda las famosas bailarinas de Repetto -el modelo Cendrillon-fue rebautizado con sus iniciales BB-, casa fundada por Rose Repetto cuando decidió crear artesanalmente el calzado de su hijo Roland, un reconocido bailarin.
Su flexibilidad y allure provocaron que un sinfín de celebrities como Ursula Andress o Raquel Welch las lucieran en la gran pantalla y en los actos sociales más importante. “Ellas entendían que ser sexy no tiene nada que ver con la altura. Con vaqueros y sandalias se puede ser chic”, reconoce Inés de Fressange, ex modelo y relaciones públicas de Roger Vivier. La contradicción aparentemente entre el look de noche y calzado plano ya no es tal. “Ponte tacones por la mañana y zapato plano por la tarde; la gente entenderá que eres especial, añade”. Lo hemos visto en Sofia Coppola, con vestidos largos de gala y sandalias de gladiador, aunque la gran visionaria fue Kate Moss.
Su estilo bohemio e infomal, rematado por sandalias bajas de pedrería que combinaba con todo tipo de prendas ocasionó una oleada de seguidoras. “Creo que es una tendencia duradera. Promulga una actitud rockera y contemporánea, algo que resulta muy atractivo. Es válida además para mujeres pequeñas, impregnándolas de un aura dulce y tremendamente elegante”, explica de la Fressange.
Aún lejos de este extremo, los diseñadores se han adaptado a la realidad lanzando la versión high y small de un mismo modelo. Es el caso de Prada, Moschinoo Gucci. El calzado plano es la tendencia estrella del día, sobre todo las sadalias abiertas tipo romano, de cuero, sin olvidar las bailarinas, las Converse o el botín”, explica la propietaria de las tiendas Yube y Bennyroom. Parece contradictorio cuando Ferragamo sigue apostando por sus cuñas de 15 centímetros o Louboutin por sus altísimos stilettos de suela roja.
El reinado alivo que antaño proclamaba los centímetros como indiscutible añadido de la mujer que necesitaba sentirse segura está siendo conquistado por el imperio de “lo plano”. En las pasarelas también se ha sucumbidoa la linealidad. Desde la simplicidad de formas como Cloé al entretejdo de Loewe, pasando por las reminiscencias romanas de K-Jacques, Ferrati o Channel- quién ya se adelantó a la corriente coliseo, el año pasado-, las bailarinas de Armani, las botas de flecos de Etro y las clásicas alpargatas de esparto de Castañer.
Siguen funcionando las minnetonka, auténtico must de este invierno auspiciado en su día por Kate Moss. Sin embargo, este verano las sandalias descubiertas planas van a robar todo el protagonismo a las bailarinas. Hace ya tres temporadas se inició el auge de las denominadas manoletinas gracias a la aparición de firmas de culto como la francesa Repetto o la española Prettybailerinas, regentada por Úrsula Mascaró.
Grace kelly o la menuda Audrey Hepburn eclipsaron con la elegancia de las bailarinas. Este verano las imprescindibles son de punta redonda o ligeramente cuadrada, con prints de flores y en tejidos como el satén. ”Son un innovador cambio de lo evidente hasta la fecha: pasarela igual a tacones imposibles. La moda va en busca del confort y la comodidad sin olvidar el diseño. Y el plano se está convirtiendo en una necesidad”, reconoce Úrsula Mascaró. Como era de esperar, sus ventas han aumentado considerablemente. La consumidoras utilizan las sandalias de día para aportar el necesario toque urbano, aunque las plataformas siguen venciendo, por considerarse un fondo de armario básico para la noche. Rachel Zoe, estilista de estrellas como Misha Barton o Nicole Richie, promulga en su último libro, que toda mujer debería tener como mínimo, dos pares de pares fabulosos planos, apotándoles la consabida dosis de glamour con pailletes y colores metálicos.



