Valentino se despide, entre aplausos, del mundo de la moda
Valentino se despidió tras 45 años de carrera en una fiesta que comenzó el 23 de enero y duró tres días en la ciudad eterna de Roma. Valentino se rodeó de 800 amigos y le aplaudieron durantes varios minutos al terminar el desfile de su última colección de alta costura fiel a su imagen repleta de “glamour” que lo convirtieron en el favorito de entre todos los diseñadores presentes en la colleción de alta costura primavera verano.
Vestido de traje y corbata oscuros, el modista italiano, de 75 años, saludó por última vez a su público, después de haber propuesto para el verano próximo una serie de trajes sastre de tonos pastel y de efectos gráficos negro y blancos, y nuevas variaciones de los vestidos largos que lo convirtieron en el diseñador de éxito entre las estrellas de Hollywood.
Valentino recorrió la pasarela lanzando besos a los invitados, entre los cuales había aristócratas, como la princesa Marie Chantal de Grecia, y celebridades, como la actriz Uma Thurman y la ex modelo Claudia Schiffer.
“Fue un momento mágico, seguramente irrepetible. La ocasión perfecta para decir adiós”, afirmaba el diseñador. “He tenido la oportunidad de convertir mi pasión de adolescente en la profesión que me ha dado tantas alegrías y reconocimientos y de mantener mi propio estilo, a pesar de los grandes cambios que ha sufrido la moda”, añadía. Con él se va uno de los últimos de una estirpe, la de los maestros de la alta costura, educados como aprendices en la era dorada de los ateliers. Se mantiene, eso sí, el incombustible Karl Lagerfeld, amigo de Valentino desde los años cincuenta.
Pero fue en Roma donde Valentino se estableció por su cuenta y donde conoció a Giancarlo Giammetti, su pareja durante más de una década y el que siempre se ocupó de la parte empresarial del negocio. El auge de Valentino coincidió con la explosión de la dolce vita, y a esa imagen estará siempre vinculado su estilo. A pesar de eso, fue una estadounidense quien más hizo por su popularidad. Jackie Kennedy le convirtió en su amigo y asesor en 1962, y eligió un vestido suyo para casarse con Onassis.
Desde que Valentino y Giammetti vendieron la empresa en 1998 al grupo Marzotto, los rumores sobre la retirada han sido recurrentes. Permira, una sociedad de capital riesgo británica, pagó el pasado mayo 782,6 millones por hacerse con casi el 30% del grupo. Y aunque los números sigan dándole la razón al maestro (los beneficios aumentaron un 8,2% en el primer semestre de 2007), no se puede luchar indefinidamente contra el tiempo.
